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La práctica de la salud mental comunitaria

 

LA PRÁCTICA DE LA SALUD MENTAL COMUNITARIA - Guillem Homet

 

El Plan de Salud 2021-2025 actual que a partir de un fundamento teórico orienta las líneas de actuación en salud del Gobierno de Cataluña, en continuidad con los Planes anteriores, pone como uno de sus principios éticos el cuidado de las personas y el entorno. Esta contextualización da relieve a lo comunitario, a la comunidad, y lo hace explícito cuando propugna redes territoriales de atención comunitaria y de salud integrada y el propósito de desarrollar la salud comunitaria con implicación local y equidad territorial.

En términos de perspectiva, apunta ámbitos de transformación de los servicios de salud comunitaria en diferentes líneas como, por ejemplo, reforzar la atención primaria y comunitaria de salud y reforzar la orientación comunitaria en la salud mental y adicciones.

En toda la extensión de los contenidos del Plan hay una repetida insistencia en lo comunitario, dejando bien claro que es el eje vertebrador y lo reafirma cuando vincula salud y participación ciudadana.

También apunta a lo que sería el desiderátum futuro, es decir, la gobernanza compartida.

Este planteamiento de salud, anclada en lo comunitario, impone, necesariamente, incorporar la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades como acompañantes de los tratamientos y de la rehabilitación.

De esta manera, el Plan de Salud de Cataluña sigue recogiendo y haciendo propósito de implementación y desarrollo el ideario impulsado por la OMS que hace patente los pilares de la Salud Comunitaria en cuanto al enfoque territorial, la participación ciudadana, la interdisciplinariedad y la multisectorialidad que son sus puntos de partida.

Persona y comunidad, o bien, salud individual y salud pública, no son conceptos antitéticos, al contrario: el complejo individuo-familia-comunidad es indisoluble y una visión reduccionista biomédica, llevando los temas de salud al terreno estrictamente biológico, como si se tratara de una mecánica orgánica con sus disfunciones, desgarrando al individuo de su contexto y de su historia y transformándolo en un objeto cuantificable,  no puede dar cuenta de sus problemas y sufrimientos, de su singularidad y complejidad.

Diferente visión a la estrictamente biomédica tiene la especialidad médica de la atención primaria que es la Medicina de Familia y Comunitaria que preconiza, como afirman los principios de la Especialidad, basarse en los nexos de unión entre la atención individual y la comunitaria y los puentes que deben establecerse entre ambas, evitando concebirlas como independientes y no relacionadas. Este es el campo de trabajo de la especialidad y se traduce en la llamada Atención Primaria Orientada a la Comunidad que apunta como uno de sus ejes más importantes, los determinantes de la salud, individuales, familiares y sociales.

Estos determinantes indican la vinculación de estos ámbitos en la aparición, desarrollo y consecuencias en los temas de la salud.

A pesar de la determinación y los esfuerzos realizados en esta dirección por parte de la Administración y de varias entidades proveedoras de servicios del SISCAT, su cumplimiento topa con serios obstáculos: la hegemonía, desde las grandes Instituciones sanitarias y desde las universitarias, del discurso predominantemente biomédico con la jerarquía de saberes y de objetivos que supone e impone; la medicalización que genera tanto a nivel individual como colectivo y una cultura del sistema donde el empoderamiento, la solidaridad y el protagonismo del individuo y la comunidad, respetando los derechos humanos, no son los ideales predominantes.

Es decir, a pesar de los esfuerzos organizativos y de desarrollo de recursos y programas asistenciales en el territorio, con diversidad de modalidades asistenciales, el marco teórico que debería justificarlos y sostenerlos y, finalmente, dotarlos de sentido, si en la práctica predomina una visión exclusivamente biomédica resulta, en la mayoría de sus actos, claramente contradictoria, paradójica y carente de sentido y, a menudo, acaba generando verdaderas aporías.

No que el desarrollo asistencial instrumental en el territorio no sea necesario y que, una vez implementado, pueda representar en muchos aspectos una sustancial mejora, como en la coordinación, la accesibilidad, la complementariedad de servicios, la continuidad asistencial, etc. aun siendo una práctica sin teoría o una práctica con una teoría que no la justifica.

Pero, los objetivos de la Salud Comunitaria, tal y como son enunciados en el Plan de Salud, van mucho más allá que el despliegue de recursos asistenciales y cómo se coordinan: eso son los medios, no los fines

En el momento en que la reflexión sobre la Salud Comunitaria se traslada al campo específico de la salud mental y todo lo que representa, es decir, al campo de la Salud Mental Comunitaria, estas contradicciones se magnifican y ponen de relieve profundas áreas de colisión ontológicas, epistemológicas, de funciones y objetivos asistenciales. Porque en este campo el ser humano está presente con todas sus circunstancias, con toda su historia, sus deseos y expectativas, con toda su vida y potencialidad, de forma ineludible. 

La Salud Mental Comunitaria es un constructo teórico-práctico, basado en un modelo biopsicosocial donde el conjunto salud-enfermedad-cuidados es la resultante de la interacción entre lo biológico, lo psicológico y lo social, sin que ninguno de los tres aspectos se constituya como el principal fenómeno y los demás como epifenómenos.

Constructo que está centrado en la persona y no en la enfermedad y, por tanto, su objetivo es la mejora de la calidad de vida y no la estabilidad clínica, así como el respeto a los derechos humanos y el acceso al estatuto de ciudadanía.

Que tiene presente la subjetividad y la complejidad de cada individuo como ser contextualizado donde confluyen individuo-familia-comunidad, asumiendo los principios de la recuperación ("recovery").

Que pone en igualdad de puntos de partida a los abordajes biológicos, psicoterapéuticos y sociales, individuales, grupales y comunitarios, y el compromiso de la comunidad en la inclusión y en la lucha contra el estigma.

Que pone de relieve los vínculos, los propios y los de la familia y comunidad, otorgándoles protagonismo.

Que da el protagonismo al individuo, a su voz, dándole capacidad de decisión en el diseño de su proyecto de vida y, también, en cómo, cuándo y dónde quiere ser acompañado al enfrentarse a posibles disarmonías.

Que los recursos asistenciales estén al servicio de las personas y no al revés, que apliquen soluciones según sus necesidades y se puedan elaborar planes individualizados contextualizados.

Que entiende a la comunidad como el conjunto de personas, red de vínculos e instituciones del territorio, es decir, la comunidad como red y no sólo como aquello que está más allá de las paredes de los recursos sanitarios que, evidentemente, también forman parte de la comunidad.

Que piensa en la comunidad como un conjunto que debe asumir ser espacio estratégico y asumir la centralidad de la atención, es decir, desde donde se elaboran los actos asistenciales. La comunidad es donde está la persona, las otras personas que cohabitan el territorio, sus instituciones sociales, sanitarias, culturales y la familia: allí donde cada individuo debe construir su proyecto de vida, su acontecer. 

Esta concepción del hecho asistencial que no está en torno a la enfermedad presupone interdisciplina, intersectorialidad y transversalidad, como consecuencia de la complejidad del ser humano y del fenómeno bio-psico-social e incorporando, necesariamente, la Promoción de la Salud Mental y la Prevención del Trastorno Mental y siguiendo los principios de la Recuperación.

Como encabeza y sostiene el Plan de Salud de Cataluña y la OMS, encuadrado bajo el sintagma de salud y participación ciudadana, desde la perspectiva individual y comunitaria.

La Salud Mental Comunitaria se constituye, pues y también, como un marco de trabajo común y abierto, inclusivo a varias disciplinas, en la intersección y complementariedad de diferentes lecturas; especialmente abierto a aquellas orientaciones comprometidas con el individuo contextualizado.

Marco de trabajo contextualizado en una determinada comunidad, donde individuo-familia-comunidad son singulares y donde está presente la interculturalidad, la perspectiva de género, los vínculos y el papel de los determinantes de la salud propios de aquella comunidad. La interdisciplinariedad no es un simple acto administrativo ni de articulación si no de comprensión, sentido y construcción.

Calidad de vida, inclusión social y laboral, vínculos, capacidad de decisión son los ejes vertebradores y congruentes con la definición de salud, entendida como una manera de vivir autónoma, solidaria y satisfactoria.

Los planteamientos de la Salud Mental Comunitaria son totalmente consecuentes con los de Salud Comunitaria de la Atención Primaria Orientada a la Comunidad y los principios del Plan de Salud de la Generalidad de Cataluña que son los marcos teóricos y prácticos de la Atención a la Salud y, por tanto, también a la Salud Mental, de carácter público en Cataluña. 

 

Junio 2025

 

 

https://www.salutmental.cat/textes-smc/la-practica-de-la-salut-mental-comunitaria.html

https://www.mastersaludmentalcomunitaria.com/es/articulos/la-practica-de-la-salud-mental-comunitaria.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Máster Salud Mental Comunitaria
PREINSCRIPCIÓN
Contacto: Berta Moreno
administracio@mastersaludmentalcomunitaria.com
© Universitat de Barcelona

 

El Programa del Máster Salud Mental Comunitaria forma parte del Programa Propio de la Facultad de Psicología de la Universitat de Barcelona. Gestión y administración académica a cargo de la Fundació Josep Finestres.

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